Cuesta creer la dimensión de la historia que voy a contar pero increíblemente, es cierta, muy cierta.
El 18-08-12, fui a un recital en General Roca, Neuquen, era de la mejor banda de todo el universo, la banda que llena mi alma hace años, aquella que me ha echo llorar y me ha sacado mas de diez mil sonrisas, Las Pastillas Del Abuelo hacen llamarse.
Como años anteriores, tuve la oportunidad de ir a verlos cada vez que estaban en la zona, y Roca estaba a solo una hora de donde yo vivo. Con la entrada en mano, me subí al auto y emprendimos viaje con amigos a dejar la voz, algunas lagrimas y mucho mas que sonrisas en ese recital.
Llegamos y había que esperar, después de una larguísima espera... entramos y ya se sentía el clima, ese candombe de sensaciones en el estomago que te generaban tantas ganas de saltar y cantar con el alma escuchando la voz del mejor.
COMENZÓ, comenzó a sonar la banda, comenzaron las primeras melodías los primeros acordes, empezaron las ganas de soltar algunas lagrimas y empezó .. empezó esa maravillosa voz a cantar... todos saltando, gritando, desgarrando las gargantas estábamos y así siguió... y luego paso, aquello que solo pasa en las películas aquello que solo puede pasar en el teatro, en las telenovelas... mire hacia el costado y vi un chico cantando con la misma emoción que yo y solo lo observe, empezaron a tocar uno de los temas del ultimo disco y estaba un poco mas que lloraba en ese momento y el me miro y me observo cantar con toda la euforia que podía, al darme cuenta que me miraba, baje la cabeza y lo mire... una conexión fuera de este planeta nos unió por ese segundo, nos miramos y sonreímos una sonrisa que decía mil cosas al mismo tiempo, una sonrisa que te cautivaba por que sin hablar nos dijimos todo.
Pasamos todo el recital juntos, cantando, gritando, desgarrando las gargantas a mas no poder. Pregunto mi nombre, se llamaba Lucas y este total extraño me cuido todo el recital, se convirtió en mi "guardaespaldas" esa noche...
Al salir de ese paraíso incomparable, volví a verlo y no dejaba de sonreír y yo tampoco, me miro y me pregunto como podía encontrarme de nuevo, así que comenzamos a comunicarnos por las redes sociales, hablamos y hablamos y hablamos días enteros, paso el tiempo y se convirtió en alguien para mi, me ha sacado mas de diez mil sonrisas cuando estaba en algún mal momento, me aconsejaba e intentaba cuidarme a la distancia..
Fueron pasando los días y empezamos a vernos por Skype, y ahí era peor, hablamos diez veces mas de las que ya hablábamos me ayudaba con mi tarea, me cantaba canciones de Las Pastillas, a veces no hacia falta decirnos nada, solo nos mirábamos y nos decíamos todo.
Hoy creo y confió cada vez mas que aquella conexión que inesperadamente nos unió nos va a unir por un largo tiempo mas y se vuelve cada vez mas fuerte y sin dudas, indestructible.
Siempre seras eso que yo soñe pastillero...
